Los Santos no tan inocentes.

Posted: 3 mayo 2011 in Opinión, Política, Religión

La beatificación de Karol Wojtyla ha sido peculiar por varias razones. Una de ellas, la más generalizada, ha sido por su carácter express. Esto al parecer choca con el Derecho Canónico, ya que nunca antes un Papa había beatificado a su inmediato antecesor.

Para los legos, como yo, en Derecho Canónico, no entiendo ni conozco muy bien bajo que supuestos una persona es candidata para ser Santo. Y como no lo entiendo muy bien, he consultado el libro que más he leido a lo largo de mi vida (aunque más de una vez le haya pegado una patada): el diccionario. Según éste, los santos son “aquellos hombres o mujeres distinguidos en las diversas tradiciones religiosas por sus atribuidas relaciones especiales con las divinidades. Estas relaciones conducen a una especial distinción de los sujetos por sus cualidades en especial morales“.

Al leer esto, me he acordado de un reputado misionero con unas cualidades morales excepcionales, de también reciente muerte: Vicente Ferrer. Y haciendo una pequeña comparación de las obras de uno y otro, no entiendo el por qué de la beatificación de uno y no de otro (o no lo entendería si no conociera la ya consabida doble moral de la Iglesia Católica).

He aquí algunas de las obras de Karol Wojtyla:

- Silencio ante el caso Maciel.  Es conocida su amistad y apoyo sin remilgos al fundador de La Legión de Cristo, Marcial Maciel, más que reconocido pederasta. Contra éste, Juan Pablo II no solo no movió un dedo por investigar, a pesar de las acusaciones recibidas, sino que  dió la bendición a Maciel poco antes de su muerte,por considerarlo guía de la juventud.

- Restauración del modelo anterior al Concilio Vaticano II. O lo que se podría considerar un regreso al siglo XIX. Con la consiguiente opresión de los teólogos progresistas (algunos, como Hans Küng, lo califican como un pontífice intolerante y autoritario, que reprimió derechos de teólogos y mujeres). Esto también supuso una visión de Iglesia cada vez más alejada del mundo, que en lugar de proponer, entender o castigar, prohibe y condena.

- Codearse con dictadores. Más que conocida es ya la foto de Pinochet recibiendo la comunión de su mano.

- No seáis mal pensados. Ahora viene una buena acción de Juan Pablo II: curó “inexplicablemente” a una monja francesa de parkinson. Sinceramente, esto me parece un insulto a la inteligencia (tal vez esta apreciación sea porque últimamente escucho demasiado a Richard Dawkins).

Veamos ahora las de Vicente Ferrer:

- Desde su juventud su mayor deseo y vocación era ayudar a los demás. Por esa razón se hizo misionero en 1952. Las misiones en aquella época eran la expresión más típica de cooperación internacional.

- Se instaló hace décadas en una tierra desértica y pobre y hoy en día son más de 20.000 km2 llenos de árboles, pozos, agua, escuelas, hospitales y gente feliz: millones de personas han recuperado la dignidad y la libertad. 

- Debido a su gran sentido humanitario, estaba más interesado en cómo combatir las causas de la miseria que en evangelizaciones teóricas y rigideces religiosas (todo lo contrario que Santa (ejem) Teresa de Calcuta). Esto, unido a su labor genera suspicacias entre los sectores dirigentes, al ver sus intereses amenazados. Finalmente, consiguen una orden para expulsarle del país. Ante este hecho, masas de  campesinos, secundados por intelectuales, políticos y líderes religiosos, se movilizan en una marcha para protestar por la orden de expulsión. En 1969, vuelve a la India y se instala en Anantapur (Andhra Pradesh), uno de los distritos más pobres del país, para continuar su lucha por los más desfavorecidos. Ese mismo año deja la Compañía de Jesús (en parte debido a lo anteriormente citado) y crea la Fundación Vicente Ferrer.

 - En resumen: consiguió la felicidad de millones de personas.

Como blog personal, aquí expreso mi opinión. Puede que para la Iglesia Católica, o los católicos que ven bien la beatificación de Juan Pablo II (seguramente los hijos de esos católicos no fueron tocados por la “bendita mano” de Maciel), pese más el “curar inexplicablemente” a una monja para conseguir la Santidad, que el dedicar por completo tu vida a hacer la vida de los demás más fácil (a mi parecer hay más similitudes con el “modus operandi” de Jesucristo el que llevó a cabo Vicente Ferrer).

P.D: habrá quien piense que Juan Pablo II haya hecho las suficientes buenas acciones para compensar las malas y ser merecedor de su beatificación. No sé cuales. Dedicarse a la vida contemplativa es más fácil que decidir encarar los problemas de los demás.

P.D. 2 : De paso recomiendo el libro “¿Por qué no podemos ser cristianos? (y menos católicos)”  de Piergiorgio Odifred. El principio es un poco duro, pero ilustra bastante.

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