Lo que nunca verás por la tele (visto en el blog de Kalvellido):
Esto es tan sencillo como lo que lo causa: No van a hablar mal de los que dan de comer a los media.
Sin embargo, a partir de ahora, pensar de esta manera (ésto es, de un modo crítico) va a suponer un problema: Si lo eres excesivamente, es porque te estás radicalizando, y, por tanto, supones un peligro para el Estado de Derecho y de Bienestar (curiosa manera de llamarlo).
Cada vez más está a la orden del día encasillar a la ciudadanía siguiendo una especie de criterio en base al comportamiento, que subdivide a la población en dos grupos: buenos ciudadanos o ciudadanos radicales. El primer grupo engloba a todas esas buenas personas que pagan sus impuestos religiosamente, van a votar cada 4 años, ven todos los días las noticias de A3, señalan la casilla de la Iglesia o la de fines sociales en su declaración de la renta, en un vago intento de limpiar un poco su moral de buen ciudadano, contribuyendo a intentar ayudar un poco a los más desfavorecidos.
El segundo grupo ya es más delicado (y más ahora, con la nueva idea que se trae entre manos la UE). En este tenemos a esos ciudadanos que han tenido la mala ocurrenica de desarrollar cierto pensamiento crítico, y, en vez de conformarse con dar limosna, se hacen la siguiente pregunta: “¿Por qué pasan hambre?, ¿Por qué ese contraste entre la opulencia del autodenominado primer mundo y los países más subdesarrollados? ¿Será porque sus circusntancias climatológicas son más adveras y/o porque son unos vagos? ¿O su causa será otra?”. Si para ti la respuesta es que es el propio sistema, y su motor interno (que no es ni más ni menos que la avaricia), el que genera esas desigualdades, entonces pasas a ser un radical. Aún cuando no estás discriminando a nadie por razón de sexo, raza, nación o religión; aún cuando no estás incitando al odio hacia nada ni nadie (aunque así lo pensara McCarthy y sus secuaces). Simplemente no quieres ser participe (mediante tu apoyo) de un sistema que, para ti, asesina “sutilmente”, ya que en la función objetivo que describe su “funcionamiento” el único criterio que se usa para su optimización es el económico, relegando a un segundo plano el daño humano y natural.
En resumidas cuentas, a mi esta nueva treta de la UE me parece un “Caza de Brujas, II parte”, solo que esta vez el protagonista no es el anteriormente citado senador ultracatólico McCarthy. Esta vez el protagonista es uno de los dos grandes bastiones de la democracia, la Unión Europea, la que va a caer en la tentación fascista, usando una suerte de inquisición, por la cual, como ya pasó, muchos ciudadanos inocentes sufrieron persecución por simples sospechas. Por ser críticos, que no necesariamente, violentos, como nos quieren hacer pensar.


¡Olé! Pero, ¿es una segunda caza de brujas o nunca acabó?
¡Abajo el capitalismo!